El ORNITORRINCO

“Negros oleajes”

Ricardo Ayllón
ricardoayllon2@gmail.com

Su espacio creativo es el mar, aquel que conoció desde la niñez y lo hizo embeberse de su inmensidad, sus misterios y, principalmente, su generosidad. Todos los títulos de sus libros tienen connotación marina pues lleva en los genes aquella actividad que practicó junto a su padre a temprana edad: la pesca artesanal.
Teófilo Villacorta Cahuide (Aija, 1966) ha publicado una nueva novela, “Negros oleajes” (Altazor, 2018), con la que nos remite una vez más a la caleta de Culebras, su escenario natural, pero también ese espacio imaginario que, a partir de la memoria y el vuelo fabulador, se ha propuesto representar artísticamente.
Maximiano y Arnulfo, padre e hijo, y protagonistas de la historia, permiten que el lector vislumbre –a través de sus acciones– el desplazamiento sosegado de los pobladores de una Culebras alterada por la amenaza de la pesca industrial con la aparición de armadores (incluso del mismo Banchero Rossi) que llegan para llevarse a sus mejores hijos y convertirlos en sus patrones de lancha; pero también por la visita del propio José María Arguedas, escritor y etnólogo que, en el seguimiento del itinerario del indio peruano, dedicó su última novela a la violencia estructural producida alrededor de la pesca industrial en Chimbote; por eso, el llegar a Culebras resulta para él un imperativo que lo ayudará a entender el proceso de desarraigo del sujeto andino convertido ahora en hombre de mar, tal como ocurre por ejemplo con el propio Maximiano.
Existe en “Negros oleajes”, a la vez, otra amenaza, una más íntima pero cardinal para efectos de la trama principal: la de la desventura vivida por el círculo familiar de Maximiano originada por una suerte de maldición, de mal augurio, cerniéndose sobre aquel y que, en el relato, aparece dosificado, como una delgada pátina que casi en el desenlace cobra visos de tragedia.
Esta es una nueva nouvelle (o novela corta) de Villacorta Cahuide, un trabajo que refuerza el imaginario de un escritor que empieza a hallar su lugar en el intrincado panorama de la literatura ancashina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.